Artículo publicado en la revista Motociclismo: agosto de 2018

Ya hace un buen número de años desde que el Gran Premio de España dejó de acontecer en las calles de Montjuic (como cuando pilotos como Santiago Herrero, Salvador Cañellas o Ángel Nieto competían en ellas y en otras como las de La Bañeza), sino en flamantes circuitos permanentes. Mientras, en La Bañeza se sigue viviendo el motociclismo como era a mediados del siglo XX…

La Bañeza, historia viva:
Así titulé un reportaje que redacté para la revista Motociclismo con la crónica de “EL GRAN PREMIO DE LA BAÑEZA 2018”. La otra parte del reportaje fue dedicada, como la ocasión merecía, al 50 aniversario de la victoria de Ángel Nieto: Aquella inolvidable carrera de 1968″

Para quien no pudiera acercarse al quiosco en su día a por la
prestigiosa revista, tesoro para los amantes de la moto, dejo aquí esas líneas:

Un embrujo especial tienen las calles de La Bañeza para que sus aceras, farolas, muros y balcones se brinden de forma tan espléndida a ser circuito de motociclismo. Ni la década de los años 80 ni la de los 90, ni el nuevo milenio acabó con las carreras del circuito urbano de La Bañeza, aunque en distintos lugares de España florecieran pistas de competición. Los boxes, situados en las calles aledañas a la línea de meta, son una fiesta. Tanto disfrutan los aficionados que pasean por ellos, como los pilotos y los mecánicos enfrascados en sus tareas de puesta a punto de sus máquinas o sus acompañantes atareados en la puesta a punto de la paella. Hay muchas vivencias en cada esquina. Basta arrimar el oído un poco bajo alguna carpa para descubrir mil historias. “Yo me hice piloto porque leí en la revista Motociclismo que había un español, un tal Ángel Nieto, que había sido campeón del mundo”, cuenta el valenciano Enrique Triguero; está con las manos en la grasa porque quienes corren ahora son sus hijos y recuerda con cariño su victoria en La Bañeza en 1977. En los boxes de La Bañeza los aficionados tienen el privilegio de mezclarse con los protagonistas del espectáculo y la oportunidad de escuchar las anécdotas que cuentan. “Quien me iba a decir a mi que con 68 años aún correría en moto con la misma ilusión o más que aquel año 1980 en que gané en La Bañeza al propio Jorge Martínez Aspar”, se le escucha decir en otra esquina al cántabro Pedro Mújica, quien hace tres años se convirtió en el piloto más veterano en subir al escalón más alto del podium con su máquina de Clásicas 4T. Le quitó ese récord, por cierto, al madrileño Juan Martín, que está siempre preparando máquinas para saltar al ruedo bañezano. “Prometí a mi mujer que dejaría de correr en circuitos urbanos”, cuenta Martín, “pero siempre me quedará el maravilloso recuerdo de haber batido en La Bañeza al gran campeón Phil Read en buena lid.” Los boxes de La Bañeza son así, una fraterna fusión entre público, mecánicos y pilotos, un inagotable libro de historias y una enciclopedia del motociclismo.

Al igual que el trazado del circuito, el programa del acontecimiento motociclista bañezano ha ido evolucionando con los años. La única cilindrada que siempre ha estado presente es la de 125. Desde el año 2012 comparte pista con máquinas de Moto 3 y desde 1994 comparte cartel con categorías de motos clásicas. Así, cuatro carreras se disputaron en la edición de este año, repitiendo programa del año anterior: Clásicas 2T, Clásicas 4T, Super-Series y 125GP junto con Moto 3. Si tener la fortuna de ver máquinas de Moto 3 a pie de bordillo es sinónimo de disfrutar motociclismo contemporáneo en la pista de un circuito con sabor a otra era, presenciar una carrera de Clásicas 2T es como trasladarse a las carreras bañezanas del inicio de la década de los 70, puesto que esas máquinas de hasta 250 cc son anteriores a 1972 y en La Bañeza hubo carreras de 250 cc a partir del año 1970. Por su parte, ver carreras de Clásicas 4T en el circuito bañezano es deleitarse con una categoría que La Bañeza no vivió coetáneamente, dado que en el trazado adoquinado de antes de 1972 nunca compitieron máquinas de cilindrada superior al cuarto de litro. Hoy por el asfalto bañezano compiten máquinas de 500 cc y la afición se regocija con ello. Lo mismo sucede con la categoría de Súper-Series, que debutó el pasado año en el cartel bañezano y cuya cilindrada puede llegar hasta los 650 cc.

Lo apretado de los tiempos de los cronometrados del sábado hacía prever unas tandas competitivas apasionantes y así fue. La mañana del domingo comenzó con unas disputadas carreras de clásicas. El levantino Sergio Fuertes llegó a La Bañeza decidido a llevarse su quinta victoria consecutiva en la categoría de 2T y se salió con la suya. Tenía la pole del sábado y dominó la prueba el domingo hasta cruzar la línea de meta con su Montesa. La firma creada por Pere Permanyer ya ganaba en La Bañeza en los años 50 y lo sigue haciendo en 2018. En segunda posición, a lomos de su Bultaco, acabó el cartagenero Juan Francisco Risueño, que ha saboreado el podio de 125 GP años atrás y compite en Clásicas 2T desde que cumplió los 35 (edad mínima requerida para la categoría). La lucha más emocionante estuvo por la tercera posición, que al final se llevó Miguel Cortijo y su OSSA por tres décimas de diferencia sobre el cuarto clasificado. Montesa, Bultaco y OSSA es un podium de marcas que rezuma historia del motociclismo hispano. Llegado el turno de la categoría de Clásicas 4T, hubo ahí duelo de Ducatis, las pilotadas por el asturiano Bruno Heres y por el navarro Hugo Carlos Lacunza. La pole la tenía Heres y realizó una excelente salida. Lacunza poco más podía hacer que tratar de no perder de vista la estela del líder. Con ambos muy enchufados, la película de la carrera buscaba su desenlace en las dos últimas vueltas, al llegar el crucial momento de sobrepasar a pilotos doblados. La jugada le salió más hábilmente a Lacunza y su segunda corona bañezana ya luce expuesta en su bar de Pamplona. El tercer escalón del podio fue para José Manuel Coto.

Las emociones iban a seguir acumulándose en una carrera de Super-Series que tuvo muchas alternativas. Dos Guzzi V65 pilotadas por los asturianos Jorge Quirós y Hugo González habían sido las más rápidas en los cronometrados del sábado. Las primeras vueltas de carrera fueron una divertida puja entre ellos. Quirós se fue al suelo en la chicane posterior a la trepidante bajada de después de línea de meta y se levantó consiguiendo acabar quinto. El gallego Adrián Hermida partió tercero en parrilla, atacó desde la retaguardia y acabó llevándose la victoria con su Ducati Pantah. En 2017 venció en Clásicas 4T y ahora lo hacía en Super-Series. Con las pulsaciones in crescendo se iba acercando el zenit de la mañana, la prueba de GP125 / Moto 3. Antes, rodaron sobre la pista máquinas a modo exhibición, haciendo un recorrido por la moto de competición de varias épocas. En honor al cincuenta aniversario de la victoria de su padre, Gelete Nieto precedió al escuadrón de motocicletas en su primera vuelta y entre las variopintas joyas de la exhibición se encontraba una Derbi Ran como las que también manejó el 12 + 1.

Tras el aperitivo de la exhibición, la guinda a la mañana la puso un carrerón. Los hermanos Castillejo (Jerónimo y Antonio Jesús) habían hecho los mejores tiempos el sábado, pero los de Fuente Álamo sabían bien que Alejandro Martínez no se lo iba a poner fácil y así fue. El valenciano de Alberic salió a por todas. Su padre ya corrió en la carrera bañezana hace algunas décadas, su hermano Bernat ganó en el año 2000 y el propio Alejandro en el 2012. Quería volver a repetir seis años después y su duelo con Antonio Jesús Castillejo hizo las delicias del público. Al final, Castillejo se llevó el gato al agua, Martínez fue segundo y Aitor Cremades completó el podio. El apellido Castillejo está en el palmarés de vencedores de La Bañeza desde el año 1999. Fue Jerónimo (cuarto finalmente en esta edición) quien ganó aquel año, cuando ambos hermanos daban ya serias muestras de su talento. Desde que entraron a escena las Moto 3, Antonio Jesús Castillejo es el piloto más laureado de la categoría. Aunque el primer año en que se mezclaron las 125GP con las Moto 3 se impuso una 125 GP, hoy en día a las máquinas del octavo de litro les cuesta seguir el ritmo a sus compañeras de pista. La primera 125GP de este año (novena en la general) fue la Honda de Sergio Vidales, un bañezano que, años antes de correr por esa pista, ayudaba (como tantos otros voluntarios) a poner las balas de paja que velan por la seguridad de los pilotos. Creció viendo carreras en las calles de su ciudad y ha visto hecho realidad el sueño de correr por ese circuito y, más aún, ser el más rápido con una 125GP, la cilindrada que nunca ha faltado a su cita con el “Gran Premio de La Bañeza.” Este rincón del sur de la provincia de León es, sin duda, uno de los últimos reductos de una forma apasionante, romántica y pura de entender el motociclismo.

Oscar Falagán, 21 de agosto de 2018

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