Estaba naciendo un Gran Premio…

Parrilla de salida de un Gran Premio en sus albores.
A algunos de los osados pilotos locales de las primeras carreras bañezanas de la historia les bastaba con su boina -estilo clásico de la zona- en sustitución del casco. En la línea de salida, máquinas salidas de la vizcaína fábrica Lube y de la asturiana fábrica MV Avello. Los nuevos vehículos gustaban en España y, a parte de darles un uso de medio de transporte, algunos de sus dueños, los más valientes, se atrevían a probar sus artes de pilotaje en carreras contra otros rivales. Así ocurrió en La Bañeza: un grupo de aficionados a las motocicletas decidieron organizar carreras para animar las fiestas patronales del lugar. ¡Y buena la armaron! Todavía sigue habiendo carreras por las calles bien entrado el siglo XXI.

La Bañeza, cruce de caminos

Plaza Mayor de La Bañeza a mediados del siglo XX, allá cuando iniciaba su andadura la leyenda del Gran Premio de La Bañeza.

Así era el bañezano rincón del noroeste ibérico cuando un grupo de apsionados del lugar se empeñaba en convertir las calles del pueblo en un circuito motorista. Capicúa kilometro 303 de la vieja Nacional VI era entonces la Plaza Mayor de La Bañeza. Todo aquel que iba de Madrid a La Coruña o viceversa había de pasar por ella. Todo aquel que iba de León a Portugal o viceversa había de pasar por ella. Todo aquel que iba de Merida a Gijón o viceversa había de pasar por ella. En ese cruce de caminos comenzaron a detenerse pilotos de toda España para participar en las singulares carreras motociclistas de las fiestas patronales de agosto… Y siguen deteniéndose hoy en día.