Pasión, pura pasión

Queridos amantes de la fiesta de motos de La Bañeza, queridos lectores de esta web destinada al fascinante espectáculo del circuito urbano bañezano. Faltan ya escasas horas para la celebración del evento cultural y deportivo más emocionante que he conocido jamás y que he tenido la suerte de vivir de cerca, muy de cerca, desde que vine al mundo.

Para quien no sepa quien escribe estas líneas, cosa lógica por otro lado pues nunca quien las escribe se ha presentado, diré que me llamo Oscar Falagán y que nací en La Bañeza en una calle localizada dentro del perímetro que trazaba el circuito urbano entre los años 1952 y 1980. Curiosamente, el año en que nací las carreras de motos en ese circuito fueron puntuables, por primera vez en su historia, para campeonato nacional oficial. Lo que nació en su día como Circuito Motorista Bañezano, celebraba entonces sus bodas de plata de antiguedad.

Foto del año en que nací: el vencedor de 125GP en aquella edición sobre los adoquines de la pista

Foto del año en que nací: el vencedor de 125GP en aquella edición, tumbando sobre los adoquines de la pista bañezana.

En los años 80 aquel gran evento era conocido como “Premio de Velocidad Ciudad de La Bañeza”. Y cuando, gracias a la sensacional labor técnica de la productora leonesa Imagen Industrial y junto con el gran profesional Jesús A. Calvo, logré hacer realidad el sueño de realizar una película documental acerca la historia de las carreras de motos en mi ciudad, decidí que esa película sólo se podía titular “El Gran Premio de La Bañeza”. Porque ese es el sello que creo que ha de tener la carrera de motos del circuito urbano de La Bañeza. Sea simbólico el sello, sea romántico o sea simplemente un guiño de respeto a su historia o una reverencia a su belleza sensorial, lo que cada año se celebra en La Bañeza cuando el calendario se aproxima a la Asunción, es para mí – y para los que lo amamos -, eso: “El Gran Premio de La Bañeza.”

Ricardo Quintanilla, ilustre piloto de Bultaco: fotografía tomada durante la realización de su entrevista para "El Gran Premio de La Bañeza." (foto R.calvo)

Ricardo Quintanilla, ilustre piloto de Bultaco: fotografía tomada durante la realización de su entrevista para “El Gran Premio de La Bañeza.” (foto R.Calvo)

Como verdadero bañezano que soy, amo las carreras de motos desde lo más profundo de mi alma. Para mí son un bautismo, una resurrrección, una indescriptible pasión. Para mí, como para miles de aficionados. Por ello, el libro que realicé, investigando las raíces y anécdotas infinitas del circuito urbano de La Bañeza, impulsada su edición con motivo de la llegada de las bodas de oro del evento, llevó en su título la palabra pasión. Porque eso son las motos en La Bañeza: pura pasión.

 

Este año, muchos de vosotros, al igual que yo, vibraremos de nuevo y nos emocionaremos. Sé por experiencia que, al oír rugir las máquinas, rebotando los ecos de sus motores sobre los muros y paredes de esa ciudad en que nací, se me escapará más de una lágrima de emoción, no lo podré evitar. Diré a quien esté a mi lado sobre el bordillo, a pie de pista, que ha sido el polvillo de las balas de paja que se me ha metido en el ojo. Pero no lo engañaré, porque probablemente sabrá que en La Bañeza estamos bien acostumbrados a que durante un fin de semana de agosto, se muestre a los ojos ese escenario de toneladas de paja sobre las aceras. Los responsables de tal modificación del paisaje del lugar son un puñado de maravillosos voluntarios que cada año, en la noche previa a que las motos salgan a rodar por las bañezanas calles, se aseguran de descargar varios trailers cargados de pacas, con el fin de proteger cada salida de curva y cada esquina. Y lo hacen con enorme entrega. Por ello, los primeros fotogramas de la película documental “El Gran Premio de La Bañeza” son para retratar esas manos anónimas de voluntarios espléndidos.

 

Me pregunto si los representantes que se encuentran gobernando en el Ayuntamiento de la ciudad en que nací serán conscientes de la envergadura real que el sello, la marca, la clase de “El Gran Premio de La Bañeza” tiene. Desearía que sí, aunque lo dudo con pruebas fundadas, pues jamás supieron darse cuenta verdaderamente, por ejemplo, de que una película documental que retratase la historia de un evento tan representativo de la ciudad a la que se deben, podría convertirse en el mejor embajador posible de ella. Quizá me equivoque, pero eso me hace pensar que no es la grandeza de su ciudad lo que de verdad les importa, sino su propia grandeza. Pero aunque hay quien no sabe ver lo que vería cualquiera, El Gran Premio de La Bañeza es pura grandeza. Detrás de esa película documental hay un gran esfuerzo y un gran deseo de abrir La Bañeza al mundo entero. Hace falta apoyo para llevar a cabo ese esfuerzo. Y no cabe duda que el primero en dar ese apoyo incondicional habría de ser el propio Ayuntamiento. Aunque también las empresas locales – las que no lo hacen – y la ciudadanía – aquella que no hace ni un gesto, como sería el simple hecho de adquirir el documental – podrían aportar su granito de arena, para que cada agosto, la carrera de motos por las calles de su ciudad, siga siendo más y más aplaudida, más y más vivida, más y más emotiva. Para los verdaderos amantes, de la carrera, así será. Para otros será sólo una ocasión para intentar, nunca mejor dicho, “hacer el agosto”.

No obstante, mantengo mi hilo de esperanza. Como en la tierra leonesa somos muy refraneros, utilizaré el refrán de que “nunca es tarde si la dicha es buena”. Se puede enderezar el rumbo y se pueden aún hacer proyectos maravillosos. Y trabajar de forma espléndida para dar el máximo cariño a El Gran Premio de La Bañeza. Los ingredientes se dan y la marca está creada. Hay que resaltar, por supuesto, que es indudable el merito de haber llegado hasta 2015 desde 1952, tratándose de un evento tan delicado y complicado de poner en las calles. Las distintas generaciones de artífices de ese ensueño merecen gran respeto.

Veo cada verano los San Fermines de Pamplona, dimensionados en una forma extraordinaria y me pregunto a mí mismo: ¿hace falta que venga un Ernest Hemingway o algún otro americano, australiano o hindú a escribir al mundo lo que son las motos de La Bañeza, para que así se tome conciencia y se trabaje con eficiencia para que La Bañeza llegué a todos los rincones del mundo?

El motociclismo es un deporte adorado en España. Y en La Bañeza mantiene la frangancia de sus orígenes. ¿Es necesario decir algo más? No, no lo es. Simplemente basta con pasar varias horas con los pelos de punta, con la carne de gallina, con el corazón palpitando al unísono con los corazones de los pilotos, en alguna de las curvas o rectas del circuito este próximo fin de semana… Emocionaros los que amáis este evento. Emocionaros, porque es vuestro.

Un pensamiento en “Pasión, pura pasión

  1. Un año disfruté la fiesta motera más entrañable que conozco y volveré siempre que pueda. Enhorabuena a todos los que la hacen posible y gracias.

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